La Virgen María y la devoción de los 7 Dolores
Viernes 27 Dic 2013 | 21:43 pm
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A Santa Brígida le fue revelada la promesa de la Santísima Virgen, nuestra Madre del Cielo, de conceder siete gracias a las almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarías, meditando en sus lágrimas y dolores.
LAS 7 GRACIAS PROMETIDAS POR MARÍA A LOS QUE RECITEN ESTA DEVOCIÓN:
  1. Pondré paz en sus familias.
  2. Serán iluminados en los Divinos Misterios
  3. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
  4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
  5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de su vida.
  6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
  7. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”.

¿Quién fue Santa Brígida?
Santa Brígida, patrona de Suecia, nació en 1307 y murió el 23 de julio de 1373, siendo canonizada en 1401. Se destacó principalmente por una intensa vida de caridad que compartió con su marido Ulf, por ser una de las místicas más importantes de la Edad Media y por haber recibido, durante su fructífera vida, numerosas revelaciones privadas de Jesús y María.
El pedido de María: meditar sus dolores.
En una de esas numerosas revelaciones, la número XIV del tomo segundo, de su obra de ocho tomos “Revelaciones”, la Santísima Virgen le comunicó, con respecto a sus dolores, lo siguiente:
“Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor; mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Y así tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada de muchos, mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y lágrimas, y duélete de que sean pocos los amigos de Dios”.

¿Cómo practicar la devoción?
Rezando, todos los días, siete veces el Ave María mientras meditamos los siete dolores de María (un Avemaría en cada dolor). También, en orden a hacer una meditación más profunda, se suelen rezar un Padre Nuestro, siete Avemarías y un Gloria en cada dolor.
Los dolores de María y los nuestros.
El pedido de María es muy claro: quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría es muy importante que, cerrando nuestros ojos y poniéndose a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si así lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción: empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo. Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo. Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?
Nuestra Señora de los Dolores
Esta fiesta, que nos recuerda a María al pie de la Cruz, se celebra el día 15 de septiembre. El día siguiente a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Y al pie de la Cruz, donde a María “una espada de dolor le atravesó el corazón”, Jesús, ya próximo a entregar su Vida, como demostración suprema de su amor, nos dio este regalo maravilloso: a su Madre como Madre nuestra.

LOS SIETE DOLORES DE MARÍA
(Aconsejamos leer en el Santo Evangelio las citas que acompañan a cada uno de los dolores)

LOS SIETE DOLORES DE MARÍA EN ESTE TIEMPO:
María, en San Nicolás, nos dio este mensaje sobre sus siete dolores de hoy.
15-09-1989 (Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores)
“Hija mía, en estos días, son mis Dolores: el rechazo hacia mi Hijo, el ateísmo, la falta de caridad, los niños que no nacen, la incomprensión en las familias, el gran egoísmo de muchos hijos en el mundo, los corazones aún cerrados al Amor de esta Madre...”

Y también en San Nicolás nos enseñó esta jaculatoria: 04-08-1984
“Oh dulcísima Madre por todos los sufrimientos que padeciste, ayúdame a sobrellevar mi cruz”

¡No dejes de practicar esta devoción y difundirla, darás una gran alegría al Corazón Inmaculado de María! Pedir folletos